jueves, 31 de enero de 2013

Hampi

Miercoles por la tarde, asistimos tan entusiasmados como siempre a clase, pero una sorpresa nos deparaba: los compañeros nos informan de que "tal vez" ( y es que esto es así, FLEXIBILITY) el viernes y el sábado no   iba a haber clase. Nos lo confirmarían el jueves.
Ante esta buena noticia, nos planteamos cambiar de destino y cambiar Mysore (el destino previamente elegido) por uno más lejano: Hampi.

Comenzamos a preprar el viaje. Bus y tren vs Taxi.
Los dos primeros, tardaban unas 9 horas y no nos dejaban en el mismo pueblo. El taxi por el contrario, quedaba a nuestra disposición durante toda la estancia, recorria el trayecto en unas 7 horas y no era excesivamente caro.

Decidimos escoger el taxi y salir el mismo jueves por la noche a las 2 de la madrugada, para poder ir dormidos y aprovechar todo el viernes, dejando en ascuas a Juan con el partido del Baskonia.

Sin embargo, no todo el mundo pudo dormir. El piloto, un autentiko kamikaze, nos proporcionó horas de diversión, miedo y dosis de adrenalina.
Locura en las tinieblas: cruce constante de luces, adelantamientos por el arcen, desviaciones constantes de la carretera...

Día 1

Llegamos al hotel, que estaba perdido en el rincón más alejado de la ciudad. Tuvimos que cruzar el rio que divide la ciudad para llegar al mismo, y por supuesto, ahí estaban los más espabilados locales para aprovecharse de los más tontos turistas (esos, somos nosotros).

Mientras uno pretendría vendernos un mapa de la ciudad, qué más bien parecía un mapa de un parque de atracciones, otro se ofreció a llevarnos al hotel.
Los seis montados en un rickshaw aprovechamos a grabar un vídeo tipo Call Of Duty (en breves).

Llegamos al hotel y la primera impresión fue chocante: cabañas de madera, somier de mármol y un baño donde cagar, ducharse y lavarse los dientes es posible.



Sin embargo, solo necesitamos un vistazo a nuestro alrededor para quedar maravillados y satisfechos: Paraíso Natural.
Además pudimos tomar un desayuno continental compuesto de: fruta, huevos, tostadas, zumo y cafe/té. Todo ello, por el módico precio de 1,5€!!

Todas las ruinas y templos de la ciudad, estaban dispersos. Simplemente para bajar del hotel al pueblo, teníamos que andar unos cuantos kilometros, por lo que decidimos alquilar unas motos (tras mucho deliberarlo, ya que también existía la opción de las bicis).



En el hostal, nos dieron un mapa hecho a mano, "muy util" y "legible". Eso sí, con Copyright.

Como  no teníamos ni idea de a donde ir, decidimos que la carretera y la mano del destino eligiese por nosotros, y es así como llegamos a la primera parada: Mokey Temple, que no se llamaba así, pero bueno, a nosotros y a un holandés muy majete que conocimos nos gusto el nombre y así lo bautizamos.



Muy expertos en el arte del motociclismo, decidimos dejar las llaves puestas, mientras subíamos al templo, que se encontraba en lo alto de colina de piedra.
Para acceder a el, tuvimos que subir muchas escaleras, más que en San Juan de Gaztelugatxe. Una china no podía más y se estaba ahogando, pero con nuestros animos al fin alcanzó la meta.



El templo en sí, era una autentia mierda...pero las vistas lo compensaban todo.
Tampoco se paseaban muchos monos, aún así, el nombre sigue gustando: Monkey Temple.



Fue en la cima, pasados unos minutos, cuando nos dimos cuenta de que las llaves estaban puestas en la moto. Por suerte, con lo que nos alcanzaba la vista, llegamos a comprobar, que todavía no nos la habían robado.

Velozmente bajamos a por ella. Hubo suerte y seguía ahi, pero no conseguíamos arrancarla. Un local, nos ayudó a ponernos en marcha.

El holandés, nos comentó que había un bonito lago para bañarnos, y que merecía la pena. Había dos rutas. La corta, suponía retroceder el camino andado, el largo, pasearnos entre nuevos senderos.
Decidimos optar por la segunda opción.



Eramos muy felices, recorriendo kilometros entre bellos paisajes exóticos y llenos de arrozales, hasta que una de las motos hizo kaput! (gripó para los sabios).



No nos quedó más remedio, que ir a buscar al dueño de las motos para comentarle lo sucedido. un "precioso" viaje de 1 hora teniendo en cuenta la ida y la vuelta.
El dueño, un hombre muy chistoso, qué vendía ganja, no paraba de hacer ruiditos y decir tonterías durante el trayecto...es lo que tiene pasarse con la farlopa.

Cuando nos encontramos, se produjo una curiosa negociación: alegando que eramos ricos, quería que le pagásemos el transporte de vuelta a su tienda.

Arreglado el asunto y con moto nueva, continuamos en nuestra búsqueda del Lago Fantástico. Cruzamos todo Hampi hasta encontrarnos con la carretera principal. ¡Creo que nos hemos equivocado, por aquí, poco lago!.
Vuelta atrás, hasta el principio, para descubrir que el lago estaba a 10 pasos de nuestro hotel.



Gratificante bañito en ropa interior, y expectación a la tangana ambulante que montaron unos indios.

Y no es de extrañar, puesto que más de uno iría "contento". Estábamos sentados,  secándonos bajo el sol, cuando un zagal se nos acercó a vender un poquito de ganja. A nuestro entender, este chico vivía entre varios mundos, lo mismo te miraba a ti, como miraba a la luna.
En un descuido, vio que habíamos echado un envoltorio de chocolatina al suelo (el envoltorio, puesto que ya nos habíamos comido la chocolatina derretida) y se lanzó a por él como buitre a por carroña. Lo lamió y lo volvió a relamer. no a gusto, quisó más emoción, e intentó darle un masaje a Ainara, tras perguntarle si su pelo era rojo. Empezó a acecharla cuando San Alejo, "El Salvador", emitió un gruñido agresivo y condundente, acompañado de una mirada fulminante.
Ante eso, no le quedó otra que huir con el rabo entre las piernas. Eso o irse a fumar unos porros el solo por ahí.

Cuando llegamos al hotel, el dueño, nos aconsejo ir a un lugar secreto a ver la puesta de sol. Su hijo nos acompañó, y la verdad es que el sitio, era idílico.



Para finalizar el día, que mejor cosa, que bajar al pueblo, tirarse en el suelo en bares hippies, tomarse unas cervezas "proihibidas" que te las hacen esconder y cenar como dioses. 





Día 2

Subimos a lo alto de otra colina para ver otro templo. Después subimos a otra cima más alta y nos encontramos con él: El puto amo.



Un anciano, que chapurreba el inglés y que decidió autocontratarse como guía (abandonó a su mujer para acompañarnos) y mostrarnos la Cobra House.



Descendimos por una gruta, una especie de sifón seco, para llegar a una especie de santuario. Ahí comenzó el show. Difícil de describirlo con palabras, así que os dejamos unas fotos.



Después cruzamos el rio, en un barco especial destinado a transportar motos. Al lado, podíamos observar el viejo punte, "casualmente" derruido.



Ya en el otro lado, decidimos proseguir sin rumbo fijo con nuestro tour.
Vimos un montón de templos en ruinas, bajo un sol abrasador que se encargó de rematarnos y dejarnos como cangrejos. Hoy es el día que seguimos mudando la piel.

Lo mas interesante, que Ruiz y Uriarte se la metieron.

Entre tanta ruina, también pudimos apreciar vistas y templos dignos de admiración. El último del día,  resultó impactante.



En él, volvimos a coincidir con el holandés. Quiso que le sacáramos una foto. Ruiz se prestó a ello, pero el holandés, parece que no se fiaba mucho. Le marcó el lugar, la posición, el zoom...vamos todo para que Ruiz no tuviera nada que hacer, más que apretar el botón.



El final del día, como el anterior: zumos, y cena esplendida.




Día 3

Madrugón con intensa despedida: Juan enbistió a las chicas con la moto. Tranquilos, no hubo ningún herido.

Cruzamos el río, para juntarnos con el taxista, y dejarle las mochilas, con intencíon de aprovechar el día más comodos y sin bultos.
En ello andabamos, cuando la elefanta, protectora de los templos, pasó a nuestro lado, bajando las escaleras. fue entonces cuando comprendimos el por qué de las escaleras tan anchas y altas.



El elefante se metió en el agua para su baño matinal. Algunos afortunados pudieron limpiarlo y recibir una ducha de su trompa. Uriarte lo intentó, pero inteligente de él, se acercó en los últimos 5 minutos, cuando el elefante se disponía a marcharse.



Fuimos a buscar el templo de Vittala. 2km bajo el sol. Ya nos gustaría ver aqui, al último superviviente.
Llegamos, lo vimos, nos hicimos unas fotos con los curiosos indios, y nos enteramos que los templos más cercanos estaban a unos 5km. Imposible ir a pie,  por lo que comenzamos nuestra retirada.





Visitamos el bazaar y comimos en un restaurante local. Mientras esperabamos que llegaran nuestros platos, veíamos un partido de cricket y reinventabamos el juego.
Explorador como el solo, Uriarte, decidió comerse un Momo sin saber que era, y así le fue: un plato con forma de boñuelo, con relleno de huevo, escaso y bastante insípido.

Despúes de comer, nos dirigimos hacia el taxi. Juan sintió la llamada de la selva, y tuvo que internarse en ella a dejar su tarjeta de visita.

Vuelta a casa, casa con frenético viaje. 






Extra: ¿a qué se parece?









miércoles, 30 de enero de 2013

Swedish House Risa

Para contrarrestar la dureza de las clases, y de la clase los SÁBADOS, decidimos hacer un plan alternativo e ir al concierto de Swedish House Mafia, aprovechando que tocaba en Bangalore, y ver así como se lo montan estos Indios.
La verdad es que a ninguno menos a Alejo, nos llamaba la atención el concierto, pero creímos que era mucho mejor que quedarnos en casa.

Primera sorpresa del día: el concierto empieza a las 17:00, finalizando a las 22 y el día de celebración domingo 20 de enero.

Mientras lluvias torrenciales y avalanchas de nieve azotaban Euskadi, las tormentas tambíén azotaban Indonesia, y el jet privado de los Swedish House Mafia, tuvo que quedarse en tierra en un sitio tan bonito como es Yakarta.
Conclusión: el concierto queda suspendido y previsto a realizarse el lunes.
Fue bonito enterarse de esta noticia a las 14:00 teniendo previsto salir del hotel a las 15:00.

Puesto que teníamos la entrada pagada, el lunes, cogimos un taxi, y nos aventuramos hacia el concierto tras echar un quinito.
Después de un viaje movidito, que duró 3 horas ni más ni menos y en el que en ningún momento pudimos superar los 10 km/h, llegamos al recinto. Pero antes, obligamos al taxista a punta de pistola, a parar para echar un meo. Temimos por nuestra vejiga, temimos por nuestra vida.

Según entramos en el recinto, establecimos un punto de encuentro, aunque nadie pensaba que iba a ser necesario, y nos enfilamos para coger las entradas. Nunca algo tan simple, había costado tanto tiempo, y el tiempo avanzaba y el concierto.....terminaba.

Una india que hablaba alemán, a la que le caímos bien, decidió ayudarnos, y agilizó la entrega de nuestras pulseras acreditadoras.

Por fín nos posicionamos delante del escenario, bien grande, como se merece un buen festival.



Mientras "disfrutábamos" del concierto, pudimos observar las primeras piernas femeninas indias: somo como las de las blancas, pero en negro...quién lo iba a decir!!
Y es que la noche nos confunde a todos, y los mozuelos, aprovechaban para magrearse con sus mozuelas; el concierto, pasaba a un segundo plano.

Durante estos momentos de observación, Alejo decide desaparecer sin avisar. El si que es un aventurero.

Termina el concierto y no aparece. Los demás, nos dirigimos al punto de encuentro (ese que no iba a servir para nada) con la esperanza de encontrarlo.

Al de unos minutos, Ruiz fue a buscarlo, y al de poco ahí que aparecen.
¿Dónde estabas?-¡En la primera fila, viviendo la música!

Después de este emotivo reencuentro, nos dirigimos a buscar el taxi, pero aquello era un caos.
Llamamos al chofer, y seguimos sus indicaciones para encontrarlo, pero fue imposible hallarlo.
Al final, muy majo el taxista, vino a buscarnos y nos dirigimos hacia el taxi.
Normal que lo encontráramos, estaba un 1km del recinto, que por supuesto, tuvimos que recorrerlo andando.

Cogiendo carreteras secundarias que daban bastante miedo, llegamos en un plis (una hora) al hotel. Alegres nos metimos en la cama a la espera de un nuevo día.





domingo, 20 de enero de 2013

Llegada de Juan y Agonía en clase

Día 17 de enero: Juan al fin pisa tierras indias. Sam se encarga de enseñarle la vaca...pero para más información, visitad el propio blog de Juan: http://palabradeblecua.wordpress.com

Como aperitivo comentamos que no le han dado los papeles de residencia, Gora FRRO!!

Empezamos a conocer la que será nuestra rutina aquí, empezamos a ir a clase: el terror se apodera de nosotros.
3 horas seguidas de auténtica materia business: Marcas, Estrategia e IT.
Suena apasionante, pero a las 9 de la noche, no hacen tanta gracia.

La metodología que se emplea aquí, es muy similar a la que estamos acostumbrados, pero ciertos detalles nos deslumbran. Ejemplo de ello fue que para explicarnos la diferenciación y exclusividad de las marcas nos mostraron imágenes de dioses Indios los cuáles había que identificar.
Posteriormente, el profesor preguntó si la clase había estado bien, si había sido útil y si nos había gustado. La respuesta por parte de los estudiantes fue contundente: ¡NO!
Lo dijeron con firmeza y al unísono, ya que eso les gusta mucho; hablar todos a la vez.

Punto a favor de los indios: participan más que nosotros.
Punto en contra: no se cortan al pasar del profesor; un alumno leía el periódico sin disimulo alguno.

Para combatir el cansancio mental provocado por el esfuerzo que nos supone el idioma, decidimos comer chocolate en el descanso. Pero este handicap, no parece preocuparle demasiado al profesor de estrategia, que cree que estamos acostumbrados al "Indi-English".

Nos reune para apuntar la pronunciación de nuestros nombres y para preguntarnos cómo llevamos el ritmo de la clase. Le comentamos que el idioma nos produce ciertas dificultades. Ante eso nos pregunta:
¿En qué idioma habláis en casa?
-¡En alemán, no te jode!
- Ah bueno, pues así estas clases os vendrán bien para mejorar vuestro nivel.

Y que mejor manera de empezar a mejorarlo, que realizando el primer caso de clase (el cual tenemos que presentar el viernes delante de todos): ¿Sobre Google? ¿Sobre TATA?.....NO sobre ¡¡LADY GAGA!!

El profesor nos da cierto material de apoyo para realizar el caso, y rápidamente, los compañeros indios que también tienen que realizar un caso paralelo, nos piden que se lo pasemos. Para ello le dan una dirección de correo a Alejo con instrucciones concretas y sencillas.

Alejo, dueño y portador de la dirección, decide posponer el envío puesto que siempre encuentra una tarea más importante y fructífera a realizar. Consecuencia: domingo 21:00, ha perdido el papel con la dirección. Los alumnos se quedan sin material.

Una de las noches, volviendo de la uni, Sam decide acompañarnos y llevarnos de visita a su casa: una pequeña habitación, una cocina y un techo de hojalata para los 4 miembros que la habitan.

Nos presenta a su familia, a la futura señora Vazquez y nos ofrece te y café.





Curiosities:

¿Imagináis cuanta gente cabe en un rickshaw? ¿Qué equipo euskaldun es el más conocido en India? ¿De que color las prefieren los travestis?
¡Sigue leyendo!


  • 3º día de clase. Apuramos para ir a clase, y nos sorprendemos al ver que hay un gran atasco y que no fluyen los rickshaws. Vemos uno parado y lo abordamos: Enróllate y llévanos a los 5 que llegamos tarde a clase. Que si hombre, ¡que cabemos de tranquis! Y así a demás como todo el mundo nos mira, ¡te hacemos publicidad! 


  • Nueva visita al Toit para que Juan pruebe las cervezas indias. Se nos acerca un indio que había estudiado en UK durante 2 años y que había estado en Sevilla un tiempo y le dice a Juan: ostia tu, la cami de la Real Sociedad. Uriarte, al acecho, le enseña la suya del Athletic, pero de primeras no la reconoce. Después de observarla un rato, y para tranquilidad de Uriarte, el indio cree reconocer el equipo y dice: oh, yes, Falcao! Poco le faltó para gritar Aupa erreala! (Menos mal, que empezamos a hablar del Manchester United y recordó que el Athletic le dió un par de buenos repasos).
                                

  • Caminamos por las calles de Bangalore, dando paseos y explorando nuevas zonas. En más de una ocasión se nos acerca gente de aspecto peculiar y en una de las ocasiones, hasta abordan nuestro rickshaw.¿Quién es esta gente? ¿Qué tienen de especial? ¡Un Frankfurt entre las piernas! A la mayoría de nosotros no nos preocupa, pero a Alejo y a Ainhoa les perturba que estas persona vayan directamente hacia ellos con proposiciones indecentes, gestos lascivos y agradables caricias. ¡Por algo será! 

  • Cogemos el metro por primera vez. Las partes que tienen acabadas, son muy modernas. En las vías, hay precauciones escritas en 3 idiomas diferentes. Queremos tener constancia de ello. Alejo les hace una foto, y 2 guardias se abalanzan sobre él. ¡No más fotos, esto es secreto de estado! ¡Una más y te enchironamos! Alejo, intrépido como siempre, hace como que borra las fotos, pero en realidad las guarda (vive al límite, como veis). Aquí tenéis en primicia el mejor secreto guardado de Bangalore:








viernes, 18 de enero de 2013

"Imaginando" Bangalore


Domingo por la noche: nos comentan que un taxi iba a estar esperándonos a las 8:30 de la mañana para realizar un recorrido por la ciudad y que el pago correrá a nuestra cuenta.
¡Mira tu que gracia madrugar y encima pagar!

Dormimos inquietos....


Nos despertamos y nos preparamos para la clavada que pretenden meternos. Pero cuál es nuestra sorpresa cuando "Vinord", el chofer de la furgona roja que nos recogió en el aeropuerto, nos espera en la entrada del hotel.

Nos montamos esperanzados de ver algo diferente a los que nos ha enseñado Maddalen y conscientes de que es el último día libre antes de empezar las clases.



Primera parada: Bull Temple.
En los jardines que rodean el templo, vemos una vaca que tiene los cuernos y las pezuñas pintadas de rojo. Otra por el contrario, vestía globos y un bonito atuendo de colores en la cabeza. El día, promete.

Nos quitamos los zapatos para entrar dentro, y los dejamos a cargo de una anciana. 
El templo resulta ser una habitación en la que se encuentra una enorme estatua negra de un toro. Esta, también lleva collares de flores, y un monje se dedica a limpiarla con una esponja.
Para amenizar la visita, un hombre toca una especie de oboe, y lo hace realmente mal. Todos pensamos que el músico era bueno, pero que el instrumento fallaba. Alejo asegura que estaba desafinado.


Rodeamos la estatua, y a la altura de sus posaderas, una señora se abalanza sobre nosotros para que donemos algo al gran Bull. Nos quedaba algo de cambios...no hay problema.
Cuando terminamos el rodeo, otro hombre se nos acerca, y nos pinta en la frente un lunar a los hombres y una raya a las mujeres. Nos pide donación. No nos quedan cambios, pero le damos el billete más pequeño: 50 rupias.
Salimos del templo y nos calzamos. La anciana pide que le paguemos sus servicios de vigilancia. Seguimos sin cambios y no bamos a darle 100 rupias. Le comentamos nuestro problema a Vinord y este se echó una risas, como diciendo: ¡Vaya sablada que os quiere meter!
Nos coge las 100 rupias y vuelve con cambios.
Pues nada, partimos de este templo, despues de haber estado alrededor de 10 minutos y haber dejado 3 propinas.


Segunda parada: Templo ISKCON Hare Krishna.
Este templo es mucho más grande. En cuanto aparcamos, un segurata se acerca y nos pìde que nos descalcemos.No nos permiten hacer fotografías.
Entramamos en una sala en la que estaban rezando delante de unas figuras. Nos apartan a un lado como a los apestados, pero al poco tiempo un sacerdote con la cabeza rapada pero con un mantó de pelo a modo de coleta, nos inicia en el mundo Hare Krishna. Tras decir nuestros nombres, ponemos las manos encima de un cuenco con flores y rezamos cuatro palabras. 
Nos colocan delante de las figuras y nos disponemos a rezar. Repetimos las palabras del mantra, mientras aplaudimos enérgicamente.
Tras este pequeño concierto, nos lavamos la cara con fuego, nos bendecimos con agua sagrada (Alejo se la bebió), nos regalaron unas flores y una bolsa con ¿coco? y salimos del templo para disfrutar de un arroz por cortesía de los monjes. Los primeros indios se nos acercan, para pedirnos una fotografía con ellos.


Siguiente parada: Cubbon Park
Un simple parque sin ninguna particularidad, pero muy bonito y tranquilo. Gozamos de un agradable paseo.
El parque estaba atestado de palomas, y pasó lo que tenía que pasar: una se cago a gusto en Alejo. 



Cuarta parada: Karnataka Gout museum & Venkatappa Art Gallery y Visweswara museum.
Museo de Historia: no hay ninguna aclaración, es más, algunas etiquetas que hacen referencia a los objetos que se muestran, llevan interrogantes, es decir, ni ellos saben muy bien qué es.

Museo de tecnología: no nos atrae mucho. Damos una vueltilla y observamos un circuito que nos recuerda a los canicódromos de nuestra infancia. 
Lo demás nos resulta infantil, aunque tal vez sea que nos faltan conocimientos de "ingeniería".



Próxima parada: Palacio de Tipu:
Una enorme casa de madera y con estética musulmana.
Los jardines tenían un templo bastante bonito y grande al que no se podía acceder. También nos encontramos a un navarro bastante sosete que andaba un poco perdido.  Poco más.



Última parada: Jardín Botánico
Enorme parque en el que no pudimos disfrutar de mucha variedad floral ya que los jardines más bonitos estaban cerrados. Aún así, pudimos disfrutar de hermosos paisajes y tranquilidad.
Ejemplo de ello fue un lago rodeado de palmeras. Lástima que el agua estuviera contaminada.
Durante nuestro paseo, nos pidieron muchas fotos. De hecho una familia entera, abordó a Ainhoa, aprovechándose del bebé, para sacarse una foto con ella.
Decidimos bautizar el parque, como "El parque de los Pecadores" puesto que había un montón de jóvenes flirteando. Y entre pecado y pecado, cuál fue nuestra sorpresa, cuando gracias al potente zoom de la cámara de Ainara, divisamos a un hombre masturbándose en la lejanía. Ahí queda eso.










Para terminar el día, revuelto de patata y cañas de azúcar que nos trajo Sam.




  




miércoles, 16 de enero de 2013

3 días con Maddalen

Sábado 12, primer día que tenemos libre. Dedicamos la mañana a ir al supermercado y hacer la compra de la semana. Nuestra primera comida: espaguetis cocinados en una vitro portátil donde la temperatura mínima es de 300º y en unas sartenes y cazuelas de "papel".

Ruiz ya había comentado que tiene una conocida trabajando en Bangalore, así que decidimos quedar con ella y así conocimos a Maddalen, "La Salvadora". Lleva más o menos medio año viviendo aquí y se maneja a la perfección, y así nos lo demuestra al negociar con los conductores de rickshaw. Nos enseña Bangalore y a guiarnos por la ciudad, empezando con un primer paseo por Mahatma Gandhi Road (MG Road) y Brigade Road.


Primeras impresiones: la polución se puede mascar directamente, muchas luces que nos recuerdan a un quiero y no puedo de la 5º avenida de NY ya que la suciedad y los puestuchos se mezclan entre los escaparates de las multinacionales (Nike, Levis, Apple...).

Es chocante ver como la pobreza más extrema se mezcla con los símbolos del capitalismo occidental. Mientras nosotros lo miramos con la boca abierta, la gente no se para ni a contemplar.

Después de la vuelta, Maddalen nos lleva a un garito muy occidental, pero muy guapo: Monkey Bar.
Buena música (Red Hot, REM, Sublime, MIchae Jackson...) y mejor decoración. ¡Tenía hasta DJ!

Mientras cenamos, el espíritu de la noche se apodera de los indios, y algunos terminan bailando encima de las sillas.


Llegamos a casa y cuando nos disponíamos a acostarnos, oímos unos ladridos. Ainhoa se acerca a la ventana, y asombrada descubre que los perros salían a la carretera desde las alcantarillas. Ese es su territorio, es es su reino. Ninguno de nosotros está vacunado contra la rabia, por lo que nos dormimos con la sensación de estar rodeados. La muerte acecha.

Segundo día con Maddalen: nos descubre Comercial Street.

Es un mercado gigante donde los puestos se dividen por gremios, ocupando calles enteras.Pudimos ver tiendas que iban desde telas, zapatos, collares...hasta CDs y DVDs.

Además cerca de estas calles, se encuentra la catedral cristiana Saint Mary, una horterada decorada con neones y una mezquita bastante grande y con potentes altavoces desde los cuáles el Mu'adhdhin llama a sus fieles a la oración.


Entre estas dos construcciones, se puede encontrar también, numerosos templos hinduistas. Todas las religiones se mezclansin conflicto aparente, así que si eres religioso y vives en Bangalore, tienes donde elegir. Como no es nuestro caso, continuamos andando hasta la calle principal del mercado. Una vez más, vemos la contaminación de las empresas extranjeras, hasta el punto de encontrar un McDonald's alumbrando un puestillo de artesanía.



Durante el recorrido avistamos humo negro, parece un incendio, pero nadie parece molestarse, por lo que creemos que podría ser basura quemándose, algo típico en Bangalore. ¡Pero NO!

Al poco tiempo acuden policías armados con palos enormes (los "Beltzas" de aquí) y comienzan a dispersar al público para que puedan entrar los bomberos a socorrer lo que al final descubrimos que es un restaurante en llamas. 

"Reporteros sin fronteras Ruiz" se posicionó en la línea de frente para lograr un documento gráfico espectacular de la acción policial. Todo los días en la trinchera, jugándose la vida; es el precio del buen periodismo.






Después de esta aventura, Maddalen, nos conduce por 100 feet road, un remanso de paz en medio del caos
de Bangalore. Es una calle larguísima y ancha en la que nadie pita, atestada de tiendas de primera marca, y paralela a 80 feet road, una calle abarrotada de casas pijas.

Para finalizar el paseo, Maddalen nos lleva al paraíso de la cerveza: Toit Bar. En este inmenso bar de tres pisos, pudimos degustar cervezas de todo tipo (amber ale, rubias bashmati, IPAs...) creadas por los dueeños para venta exclusiva en el  propio local: ¡Mmmmm 100% Indian!



Terminamos el día cenando en California Pizza Kitchen, donde Alejo decide cogerse la pizza más picante de la carta (no la eligió, le toco...y es que contra el Destino no se puede luchar).



Tercer día, día 14 de enero: cumple de Uriarte.

Empeamos el día despertándole con una grata sopresa: desayuno en la cama incluyendo "tarta artesana" de Nutella.



Obviamente estaba riquísima, solo hay que ver su cara de felicidad.


Mientras desayunábamos en la azotea, vimos que un perro se había caído al río.No tenía como salir, pero tampoco se iba a ahogar, puesto que el agua no cubría lo suficiente. Como existían islas de basura, suponemos que tendría lugares donde comer y descansar: su agonía sería eterna, pero no pudimos evitar pensar que había un enemigo menos acechando a la vuelta de la esquina.

Comimos vainas, amatxus, ¡estaos tranquilas que comemos sano!

Por la tarde, pateada por Russell Market: un verdadero mercado para los indios. Es un edificio construido en su día por los ingleses para los indios, con la intención de mostrar respeto hacia ellos. Como no tenían ni idea de la arquitectura india, copiaron los modelos árabes.Las flores se vendían en la entrada, de esta manera, los ingleses las podían comprar, hacer la obra de caridad de cada día, y no tener que mezclarse con la "chusma" india es su interior. La carne y el pescado por el contrario, se vendía al fondo, para evitar conflictos entre la gente que comía carne y la que no.

Nosotros, como no somos ingleses, sino vascos (y encima hay uno de Bilbao), nos adentramos en las profundidades del mercado, acabando a callejuelas muy estrechas que daban paso al mercado visitado en el día anterior. Menos mal que Maddalen nos guíaba. Circulaba mucho musulmán, y Ainara se vio intimidad en más de una ocasión.


Entre calles, ¡sorpresa! ¡Una vía entera dedicada a la fabricación artesanal de ataúdes (a medida)!
Para finalizar la ruta, tomamos un chai: té especiado con leche, muy popular en estas calles.



A continuación, visitamos el Hard Rock Cafe Bangalore, donde flipamos con la decoración (trajes de Eric Clapton, discos de oro de Pearl Jam, guitarras de Social Distortion, Bush...). Khan, un pesado pero carismático camarero, nos sirvió las que probablemente sean las cervezas más caras de la ciudad.

Para finalizar el día, acudimos al Empire Hotel, que no es hotel pero si restaurante. ¡Qué grandes son!Al fin cenamos comida india de verdad. Elegimos lo menos picante y aún así pica que se jode.

Toda la cena, costó menos que las cervezas del bar.



Desde aquí, queremos darle las gracias a Maddalen por habernos instruido tan bien.
ESKERRIK ASKO!!!

¡Nos vemos pronto!