martes, 15 de enero de 2013

Visita a la uni y FRRO

Llegamos a la universidad pero no en coche, no en taxi, ni tan siquiera en rickshaw, sino en un autobús clandestino en el que el pica gritaba: mangare mangare.

La uni, nada parecido a lo que estamos acostumbrados. Parecía más una academia y sus aulas, como las de las clases de primaria. Ongi etorri eskolara! Eso sí, tenemos terraza con agua potable y "bar" con comida. Nos conducen a un aula y nos ponen un video de presentación. No nos gustó demasiado, pero reconocemos que las sillas eran muy confortables. A continuación el director nos da una pequeña charla muy informativa que agradecimos enormemente. Nos comunica que los primeros 10 días van a ser una montaña rusa de sensaciones. para entonces, ya nos habíamos dado cuenta.

Más tarde, nos invitan a comer a un restaurante ambientado en San Francisco. Todo muy profesional, todo muy elegante...todo muy picante. De hecho, Ainara no pudo ocultar su cara de circustancias y casi deja asomar una lagrimilla.

Después de llenar el buche, volvemos a la universidad a nuestra querida sala de reuniones. No sabemos para qué, pero nos retienen a la fuerza 3 horas. En vez de desesperar, algunos aprovechan el tiempo para echar una siestecilla.




Al día siguiente, aventura burocrática en el FRRO (Foreigners Regional Registration Office). Sam no tiene ni idea de como rellenar el formulario, y tras perder 1,5 horas en la recepción del hotel, nos concude a una tiendita especializada en rellenar dicho formulario. El dependiente le comenta a Ruiz que el precio será de 150 rupias, pero Sam muy amable, se encarga de que nos cobren 200. Thank you!


Acudimos a la oficina del FRRO a las 11:30. Nos sacan fotos con una webcam y nos dan un papelito con número y letra. Podemos observar que en las televisiones de la sala de espera, hay información sobre los turnos. Pero parece ser que la información está cifrada, puesto que  no entendemos nada, no sigue ninguna lógica. Los que manejan el cotarro, saben que el día va a ser largo, y por ello, intentan amenizarnos el día emitiendo de vez en cuando partidos de cricket en las televisiones. Detallito: todos los que estábamos ni eramos indios ni ingleses (de hecho la mezcla de culturas era impresionante), así que ni idea de como iba el partido.

Existe otro panel en el que se indica que número debe acudir a presentar los papeles al piso de arriba. Sin embargo, el segurata, canta aleatoriamente letras y números, y vamos subiendo sin respetar orden alguno.

Arriba comienza la cruzada de verdad. Entregamos los papeles pero no se quedan agusto: que si no conocen el hotel, que si las firmas no coinciden...y es que de estos estudiantes erasmus de hoy en día, cualquiera se fia, ¡no vaya a ser que quieran hacer la revolución!

19:00h. Todos, sonrientes, conseguimos nuestro permiso de residencia hasta el 20 de abril (error de documentación por parte de la uni...ya veremos cómo se soluciona), pero esto es India y todo tiene que ser emocionante, así que a Uriarte lo vuelven a llamar y se lo quitan hasta que les entregue otro papel firmado. 

Es viernes, el finde no se trabaja, el lunes es fiesta...no pasa nada, ¡vente el martes que así si quieres, tienes más tiempo para falsificar la firma!

¡Gora la burocracia! ¡Gora la actitud de los funcionarios (aquí y en todos los lados)!


Heldu Gara!

17:00 hora local de Bangalore. Llegamos al aeropuerto eufóricos y expectantes, buscando el cartel que nos  indicara quién era el chófer que nos llevaría al hotel. Sin embargo, nadie esperaba. ¡Nuestro gozo en un pozo!

Tras varios paseos por el aeropuerto, en el que eramos la principal atracción turística de los locales, un empleado del aeropuerto se ofrece a ayudarnos. Llama a la universidad ¡y le cogen! Nos comunican que en alrededor de una hora nos recogerán...ingenuos, nos lo creemos.

Estuvimos esperando durante 2 horas y no llegaba nadie. Aún así disfrutamos de la compañía de unos mafiosos indios que negociaban en una mesa al lado de la nuestra.

Decidimos dar otra vuelta por si nuestro chófer se había perdido entre la multitud.¡Nuevamente...qué ingenuos! Nos volvemos a encontrar con el empleado del aeropuerto, que nuevamente vuelve a llamar. Esta vez nos cuenta que serán 30 minutos lo que tardará el coche. Finalmente esos 30 minutos se convierten en 60, batiendo un nuevo récord de espera de ¡3 horas!

Esto nos ayudó a comprender que aquí, el concepto de tiempo, no es el mismo al que estamos acostumbrados.


Nuestro chófer: "Sam" para los amigos. Joven aunque parece  mayor, nos deleita con singular acento de inglés de "Harvard". A continuación nos conduce a un "famoso ressort" (la casa su abuelo) una choza bajo un manto de oscuridad ya que no había ni farolas. Muy amable se nos acercó el abuelo con una linterna a manivela para mostrarnos la vaca que tenían en el jardín. Angustiado nos cuenta, que un buen día la vaca le mordió la mano. Todo ello con mímica puesto que no sabían inglés.



Nuestra aventura continua flipando con el tráfico: ¡no hay reglas! (en breves vídeo). Para sobrevivir, haz lo que puedas: conduce por la acera, transporta bloques de granito sin seguridad, rodea tu coche de sacos de patatas, crea carriles dónde los hay, vete en dirección contraria...y si eres un peatón, enfréntate a la muerte cada vez que quieras cruzar, porque tu vida no vale nada: eres mierda.

"Obligados" por Sam, ya que tenía hambre, tuvimos que gastar nuestras primeras rupias en saborear la gastronomía India: Domino´s Pizza. ¡Nosotros sí que sabemos!

Bien cenados, nos dirigimos hacia el hotel. A pesar de tener la recepción al aire libre, no está tan mal.Sin embargo, una gran sorpresa nos esperaba en las habitaciones: ¡3 camas de matrimonio para compartir!

Pero el primer día no termina aqui, la noche siempre te depara sobresaltos: mientras todos dormían felizmente, Uriarte se mantiene despierto como ave nocturna, y cuando nadie se lo espera, decide levantarse para bautizar el baño: un fresco vómito alivia su estómago, y es que el Domino´s de aquí, es de aquí.